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Prevención sobre maremotos podría salvar miles de vidas

Prevención sobre maremotos podría salvar miles de vidas

Mario-Fernandez.jpgCosta Rica es mucho más susceptible de sufrir un maremoto de lo que muchas personas creen, así lo demuestran estudios desarrollados por investigadores (as) del Centro de Investigaciones Geofísicas de la Universidad de Costa Rica, quienes no se han limitado a señalar el peligro, sino que han actuado para prevenir eventuales desastres.

Prevención sobre maremotos podría salvar miles de vidas

Costa Rica es mucho más susceptible de sufrir un maremoto de lo que muchas personas creen, así lo demuestran estudios desarrollados por investigadores (as) del Centro de Investigaciones Geofísicas de la Universidad de Costa Rica, quienes no se han limitado a señalar el peligro, sino que han actuado para prevenir eventuales desastres.

Investigador Mario Fernández

El investigador Mario Fernández Arce atiende inquietudes de una ciudadana durante una actividad organizada por la UCR para informar sobre desastres naturales.

En caso de un maremoto o “tsunami”, se cuenta con pocas horas, y a veces hasta minutos, para evacuar los poblados que serán arrasados por el mar. Las poblaciones costeras de Costa Rica, tanto del Pacífico como del Caribe, son susceptibles a ser golpeadas por estas marejadas, y de hecho ya lo han sido en varias ocasiones. Pero, hasta hace pocos años, no se había hecho nada para prevenir a las personas y enseñarlas a reaccionar a tiempo ante un “tsunami”.

Un “tsunami” es una serie de ondas de agua provocadas en el mar por un deslizamiento, un terremoto o una erupción volcánica en el fondo marino; o bien por la caída de un meteorito en el océano.

La propensión de nuestro país quedó demostrada en estudios del geólogo y sismólogo, Mario Fernández Arce, investigador del Centro de Investigaciones Geofísicas de la UCR (CIGEFI). En Costa Rica se han registrado 15 “tsunamis” entre 1539 y el presente, asegura Fernández.

“Pueden haber sido más, pero solo esos quedaron documentados en Costa Rica: Cinco en el Caribe y diez el Pacífico. Casi todos fueron pequeños, por eso no están en la memoria histórica”. El más destructivo fue el de 1854 que destruyó la villa Golfo Dulce en la zona sur, probablemente donde hoy se ubica la localidad de Puerto Jiménez.


A nivel regional las cifras aumentan. En ese mismo periodo en América Central se han registrado 49 tsunamis, de los cuales diez reportan daños. El más grande fue el que afectó la costa nicaragüense en 1992 y acabó con la vida de 170 personas.

Lo ocurrido demostró que un temblor, relativamente pequeño, puede originar un “tsunami” suficientemente grande como para devastar poblaciones enteras en cualquier costa de América Central.

El tiempo es agua

El maremoto de Nicaragua de 1992 tardó solo 50 minutos en alcanzar la costa nicaragüense después del terremoto. Pero, según la distancia y magnitud del evento que genere el “tsunami”, así será el tamaño de las olas y el tiempo que tarden en alcanzar la costa.

En algunos casos podría ser de solo tres minutos o media hora. El agua puede alcanzar velocidades de hasta 900 kilómetros por hora con olas de hasta 40 metros de altura, equivalentes a un edifico de trece pisos como el del ICE en La Sabana (San José).

De aquí la importancia de que la población aprenda a observar el nivel del mar después de un temblor, detectar una alerta natural de “tsunami” y correr por su vida a lugares altos.

En 1999 ocurrió un “tsunami” en la isla de Nueva Guinea que mató a 2.200 personas. Meses después sobrevino otro en una isla de la zona llamada Vanuatu, en el que perecieron cinco personas.

¿A qué se debe la diferencia en víctimas? De acuerdo con Fernández, después del maremoto de Nueva Guinea, a los habitantes de Vanuatu se les previno con charlas y videos sobre como reaccionar ante una amenaza de este tipo, lo cual permitió salvar cientos de vidas.

Más vale prevenir

Puntarenas.jpg

Las olas gigantes en lugares como el puerto de Puntarenas pueden causar gran destrucción si no se toman las medidas preventivas correspondientes.

Una prevención similar en nuestro país podría salvar muchas vidas. De ahí la importancia del programa que ha desarrollado el investigador de la UCR, Mario Fernández Arce, en conjunto con la Red Sismológica Nacional UCR-ICE, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias, la Agencia Internacional de Cooperación del Japón y el Ministerio de Educación Pública.

Inicialmente el programa se ha dirigido a las comunidades de Puntarenas y se denomina “Promoción en Centros Educativos ante la Amenaza de Tsunamis en el Cantón Central de Puntarenas”.

El éxito ha sido tal, que otras comunidades costeras han solicitado la capacitación en sus escuelas y colegios, por lo que el investigador de la UCR se ha visto en la necesidad de extender el proyecto a otras zonas del país.

Esto lo ha hecho a veces incluso a título personal, pero con gran satisfacción y convicción de que es necesario, pues como él dice: “Trabajo fuerte para sustituir la cultura del desastre por la cultura de la prevención, lucho por capacitar las comunidades, investigo para estimar objetivamente la amenaza y educo para reducir la vulnerabilidad. Poco a poco vamos logrando que las comunidades se preparen y que las playas se rotulen”.

Pero el esfuerzo ha rendido sus frutos, pues el proyecto ha sido destacado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo y la Comisión Europea para la Ayuda Humanitaria como una buena práctica realizada en Costa Rica en gestión del riesgo.


El proyecto cuenta ahora con el apoyo del Programa de Investigación en Desastres de la Vicerrectoría de Investigación de la UCR, cuyo respaldo y el de otras entidades podría coadyuvar a que el proyecto de prevención ante la amenaza de “tsunamis” se extienda a todo el país.

La montaña y Mahoma

 

¿Por qué a todo el país y no solo en las costas? Fernández explica que los habitantes de las zonas centrales del país como San José también podrían ser víctimas de un “tsunami”.

No se trata de que una montaña de agua podría llegar desde la costa hasta San José, Heredia o Alajuela, sino que cada vez más costarricenses gustan de vacacionar y pasar sus días libres y fines de semana en la playa y eso las hace susceptibles a enfrentar este tipo de fenómenos.

TorreJapon.jpg

Este tipo de torre fue diseñada en Japón para refugio de los habitantes de zonas costeras en caso de “tsunami”.

Las construcciones y la afluencia de turistas nacionales y extranjeros aumenta día con día en las zonas costeras de nuestro país. Algún citadino podría encontrarse disfrutando plácidamente de la brisa marina bajo una palmera, cuando sobrevenga una alerta de tsunami.

El maremoto más reciente que más impactó y concientizó al mundo del peligro de este tipo de fenómenos fue el del 2004 en Indonesia, donde murieron 175 mil personas de las cuales 7 mil eran turistas.

En Japón se construyen torres reforzadas que pueden albergar hasta 500 personas cada una en caso de “tsunamis”; las construcciones costeras se refuerzan previniendo las consecuencias de estos fenómenos y se capacita a la población a reaccionar en caso de maremoto. En Costa Rica no podemos hacer todo eso, pero ya se inicio la prevención y esta es una tarea constante que debe continuar.


Maremotos destructivos en América Central

1854

Costa Rica

Destrucción de villa Golfo Dulce

1856

Honduras

Destrucción ciudad de Omoa

1882

Panamá

75 a 100 muertos

1902

El Salvador

185 muertos

1913

Panamá

Destrucción ciudad de Pedasi

1992

Nicaragua

170 muertos.

 

Origen del término tsunami o maremoto


Tsunami: (del japonés tsu: puerto; y nami: ola).


El término fue creado por pescadores japoneses que al regresar a sus puertos los encontraban devastados. Se asombraban de que ellos nunca observaron ni detectaron alguna ola de importancia en mar abierto. Creyeron entonces que se trataba de olas originadas muy cerca de los puertos y por eso las llamaron “tsunamis”, es decir, olas de puerto”. Lo que ellos no sabían es que los tsunamis son prácticamente imperceptibles en alta mar.


Definición: Tren o serie de ondas generadas en un cuerpo de agua por una perturbación impulsiva que desplaza una columna de agua.

 

Maremoto: (del latín mare: mar, y motus: movimiento).

Definición: Agitación violenta de las aguas del mar a consecuencia de una sacudida del fondo que a veces se propaga hasta las costas dando lugar a inundaciones.

 

Manrique Vindas Segura
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