Los científicos de la Universidad
de Costa Rica, que trabajamos en la región de Osa y golfo Dulce, queremos
dar una voz de alerta sobre las amenazas que eventualmente podrían
perjudicar la riqueza natural del golfo Dulce y sus á;reas de influencia.
El golfo Dulce representa un lugar úacute;nico en el mundo por su geografía,
su belleza escé;nica y su diversidad biológica. En sus profundidades
se esconden organismos y procesos químicos y físicos que todavía está;n
por descubrirse. Es un Golfo donde delfines, ballenas, tortugas y
muchas variedades de peces encuentran un lugar seguro para alimentarse,
descansar y aparearse.
Es un lugar úacute;nico porque todavía buena parte de su escarpado litoral
está; cubierto por un denso bosque tropical, mostrando como era el
antiguo litoral Pacífico de nuestro país antes de la destrucción ocasionada
por el ser humano.
Sus manglares protegen los suelos y dan alimento y refugio a camarones,
cangrejos y larvas de peces. Es tambié;n un lugar abierto para que
sus habitantes aprovechen en forma sostenible sus recursos, a travé;s
de la pesca tradicional y el ecoturismo rural.
Sin embargo, la deforestación de las cuencas hidrográ;ficas de los
ríos que drenan al Golfo, así como la contaminación de sus aguas,
han destruido con el tiempo parte de su riqueza natural, comenzando
por sus arrecifes coralinos.
Recientemente se han unido nuevas amenazas: el turismo en gran escala,
representado por el proyecto de la marina de Golfito y otros hoteles
de playa, será;n elementos que aportará;n má;s contaminación orgá;nica
y de combustibles a las aguas del Golfo, así como aumentará;n la presión
sobre poblaciones de peces y mamíferos marinos.
Este turismo, por su volumen y por la cantidad de servicios asociados,
representa un serio impacto ambiental y una alternativa turística
que no conviene a las comunidades y al ambiente natural del golfo
Dulce.
Por otro lado, el proyecto de granjas atuneras, a instalarse frente
a punta Banco y con posibilidades de expandirse hasta punta Burica,
representa una actividad cuyo fin úacute;ltimo es explorar hasta el má;ximo
las poblaciones de atúacute;n tropical, ya muy afectadas por los excesos
cometidos por la pesca comercial, como está; ocurriendo con actividades
similares en el mar Mediterrá;neo.
Un problema adicional son los residuos propios de estas granjas atuneras,
que ocasionaría un deterioro de la cantidad del agua del Golfo, así
como una amenaza para los delfines, ballenas y tortugas que podrían
quedar atrapadas en las redes de las jaulas.
Es importante estar alerta sobre este tipo de actividades que por
sus consecuencias ambientales podrían ocasionar daños irreversibles
al golfo Dulce y por consiguiente a las comunidades que habitan y
dependen de sus recursos.
El golfo Dulce puede y debe ser un lugar que contribuya al crecimiento
y prosperidad de sus habitantes. Pero eso solo será; posible cuando
las actividades sean planificadas de acuerdo a las limitaciones y
potencialidades de sus aguas.
El golfo Dulce requiere que pobladores e instituciones se pongan de
acuerdo en medidas de protección que limiten el desarrollo de megaproyectos
en su seno, así como organizar e impulsar la pequeña actividad pesquera
y turística en su medio. Solo así conservaremos este patrimonio natural
de sus habitantes y de toda Costa Rica.