Las montañas del Pacífico Central, en su á;rea costera y montañosa,
constituyen una de las grandes reservas de biodiversidad de nuestro
país. Aunque la deforestación y el turismo está;n haciendo estragos,
todavía quedan fragmentos de bosque, filas de montañas y bosques costeros
de gran valor y belleza.
Sin embargo, la destrucción avanza rá;pidamente. Al desastre de Jacó,
se suma ahora la especulación y la urbanización sobre las filas montañosas
en la región Dominical- Coronado.
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Foto Jorge Lobo Segura (DIGITAL) |
Recientemente, el grado de destrucción producido por estas urbanizadoras
ha llevado a denuncias formales por parte del Ministerio del Ambiente
(MINAE). Los efectos del “terraceo” ejecutado por la empresa Punta Ibé;rica
en el sector de Ballena fue denunciado por el MINAE ante la Fiscalía
de Osa.
En este caso se cortaron 5 Hectá;reas de bosque primario y secundario,
se aprovecharon ilegalmente 5 á;rboles y se movieron 880, 000 m3 de suelo
sin obras de conservación, con la consiguiente sedimentación de quebradas
cercanas. Una denuncia semejante ha sido presentada contra otra urbanizadora
en el sector de playa Hermosa.
La avalancha avanza hacia el bosque. Sólo una acción coordinada de la
sociedad civil podrá; detener a las fuerzas poderosas que se mueven detrá;s
de esta destrucción, especialmente ahora, que la Administración Arias
ha manifestado su apoyo total al turismo en sus formas má;s masivas y
gananciosas.